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martes, 6 de noviembre de 2007

En el Séptimo Día!

(Relato: Diego Delgado. Fotos: Camilo Delgado)

Prólogo


Domingo, 4 de noviembre. Luego de los mensajes de texto y llamadas telefónicas de rigor, nos encontramos en San Antonio a las 9:15 AM. El grupo estuvo conformado por: JulioZC (Julio), ZAG (Alejandro), Régulo, Juan Pablo, ZJamis (Lago), Alejandro Crisman (The Camera Man), Camilo Delgado (Slick-una vez más rodando en tierra con sus cauchitos para asfalto) y Diego (Just Diego).


A las 9:30 am, con espectacular sol dominguero salimos del estacionamiento de Los Castores y nos dirigimos formando un compacto pelotón hacia el pueblo de San Antonio. Posteriormente, en El Sitio, tomamos la vía de El Faro. Aquí comenzó la subida, pero eso no fue obstáculo para nuestros emprendedores y esforzados ciclistas.


El cuento


Cuando llegamos al sector El Faro nos detuvimos para reunir el grupo. Allí The Camera Man realiza un revisión a su bici ya que venía percibiendo un ruidito extraño, éste resultó ser un radio roto en la rueda trasera. Así, le sugerimos que nos paráramos más adelante, en una zona sombreada y más alejada de la carretera, para hacer la reparación.


Quinientos metros más adelante, junto a la entrada de una urbanización, se encuentra el inicio del camino de tierra que nos llevaría a las picas. Mientras The Camera Man hacía los ajustes necesarios, un grupo de ciclistas de San Antonio se presentó, conversamos un poco (nos dieron un dato bien bueno acerca de un fabricante de maillots en Caracas “Pregúntale a Boris”) y siguieron su camino hacia la ruta que pronto recorreríamos.



Luego de la reparación, la foto de ley, la barrita de cereal para ZJamis, la expulsión de líquidos y el chalequeo de costumbre, por fin empezamos a rodar en el camino de tierra.


Un poco más adelante empiezan las bajadas, la primera algo técnica para la mayoría de nosotros, solo ZJamis y The Camera Man la encadenaron con facilidad. El resto entre a pie y bici, llegamos. Régulo hizo gala de su estilo agresivo y abrió una nueva ruta paralela al camino y más

directa.



Empezaron las preguntas tipo:


- ¿Y, el camino es así todo el tiempo?

- ¿La pica es como la bajada del mechurrio?


Seguimos por el camino, entre cárcavas, huecos, piedras y, sobre todo, lamentablemente, el implacable: jalapa´trás. Llegamos a la primera pica y todo el mundo empezó a bajar el asiento y a encomendarse. Régulo insiste en que los pro no bajan el asiento:


-¿Tú crees que en las carreras se van a parar a bajar el asiento cada vez que ven una pica?


Otros comentan:


- Esto es peor que el mechurrio.

- No vale, un pelo más larga y con más piedras nada más...!



(Aquí The Camera Man en acción. Para variar, a ZJamis sólo se le ve la rueda trasera con suerte)

(Para que sigan metiéndose con las rodilleras del FOS. ¡Ni un rasguño!)

(Juan Pablo entrompando la pica)
(Régulo bajando como los pros, sin bajar el asiento)

(Juan Pablo y ZAG en plena faena)

(El ZAG demostrando sus habilidades en la bajada)

(Terminando la primera pica)

Todos pasamos la primera pica sin mayores contratiempos, unos conatos de caída, unas derrapadas, pero pasamos. Luego, otro tramo de camino plano y a bajarse de la bici para treparse a una piedra, hacer cadena humana y pasar las bicis al otro lado del barranco.

(ZJamis empieza con la quejadera:Diego, devuélveme mis reales)


Continuamos por el camino y nuevamente nos topamos con otro pasito borrascoso, una vez más la colaboración de todos lo hizo más sencillo.



Y llegó la última bajada: ya a estas alturas cada centímetro cuadrado de piel de nuestros brazos y piernas estaba cubierto de finos hilos de sangre, cortesía del jalap´atrás. Luego de decidir no subir hasta el comienzo de la pica, nos lanzamos por la bajada que nos llevaría a la carretera. Lamentablemente, faltando unos cien metros para terminar el descenso, la fatalidad nos alcanzó y se ensañó con Régulo. En un punto muy rápido de la bajada hicieron su aparición las inefables cárcavas y los huecos, haciendo realmente complicado el manejo de la bici; así las cosas, Régulo no pudo evitar un hueco que parecía fácil de sortear a simple vista, desafortunadamente, la rueda delantera de su bólido se clavó allí y no hubo nada más que hacer: bicicleta trancada, vuelo por encima del volante, caída y gritos de los testigos.

Régulo se levantó muy sereno:


- ¡Me fracturé el dedo! Me duele que jode.


Más atrás viene llegando todo el grupo y empiezan las conjeturas y las preguntas: "Chamo, ¿estás bien?"; “Debe ser que se dislocó”; “¿Te duele mucho”; "¿Puedes moverlo?"; “Es que venía manda'o”; “¿Se me rompió la lycra?, es que es nueva”.; “Si se hubiera fracturado estaría llorando”; “Pero, es que ese hueco no había cómo pasarlo”.


Finalmente, luego de la no intervención de nuestro paramédico-biker, el diagnóstico del grupo fue unánime: “Fue culpa del hueco” (…y de Diego por meternos por esta pica de

l *@#¡’ç1º&).


Juan Pablo empezó a hacer los contactos para avisar del accidente a su familia y avisar al médico. Desde allí bajamos a pie lo que quedaba del camino, mientras ZAG contactaba a su hermano para evacuar a Régulo y a Juan Pablo hasta la civilización lo antes posible.


A medio camino de subida por la carretera de asfalto, en la vía Cambural-Potrerito, nos encontramos con un viejo amigo, Enrique, quien gentilmente se ofreció a transportarlos hasta el estacionamiento de la iglesia, donde habían dejado su camioneta.


El resto de nosotros continuamos en las bicis hacia Los Castores, para dar por concluido nuestro accidentado paseo.



Epílogo


Al llegar al estacionamiento de Los Castores, descubrimos asombrados que Régulo y Juan Pablo todavía no se habían marchado, debido a que su camioneta había sido trancada por alguna persona que decidió dejar su carro ahí mientras asistía a misa. El grupo, solidario como siempre, trató de aportar soluciones constructivas: “Vamos a quemarle el carro”; “Ese carro no pesa nada, entre todos lo podemos mover”; “Qué va, lo levantas y te quedas con el parachoques en las manos”; “Tú le metes la mocha a la camioneta y lo quitas del medio”; “Seguro que debe estar en misa dándose golpes de pecho y echándoselas de buena gente”; “Lo que falta es que sea el carro del cura”; “¡¡¡¡¿A quién se le ocurre…?!!!!”.


Finalmente, la gente empieza a salir de misa y nuestro anónimo abusador nada que aparece. Por supuesto, tenía que salir casi de último, y tenía que llegar como si nada. Régulo le explica que tiene un dedo fracturado y que no ha podido marcharse a buscar atención médica porque su carro está obstruyendo el paso. El señor, apenado se disculpa. Por detrás de ellos se escucha una voz que dice: “Ese es el carro del padre”.

“¿Usted es el “Padre?” “Sí” (…)




El Video de The Camera Men

jueves, 12 de julio de 2007

DOS CUENTOS (Abelardo Riera)

LAS PENURIAS DE ANA MARÍA

(Continuación de Día de la Independencia)

Luego de la lamentable baja, en el escaso grupo de los que nos animamos a subir, de nuestro compañero Juancho y por los motivos ya explicados de los inconvenientes en su cadena continuamos con la nueva integrante rumbo a la montaña. (debieron verle la cara de frustración al no poder corregir el problema y tener que regresar al punto de inicio; además que todos los intentos de reparación fiebrudamente se hicieron bajo el torrencial aguacero que nos azotaba)

Muy valientemente Ana María se lanza rumbo arriba por el camino que conduce detrás de la piscina; la primera subida sin problemas, todo dominio de su bicicleta y a buena velocidad. Domina la primera subida fuerte que parte del nivel de la represa (la chica se encuentra preparada) y llegamos sin inconvenientes al giro que conduce a la subida del tanque y comenzamos su ascenso. Ya casi llegando al final de la misma ZAAASSSS… ocurre el estreno; LA CAIDA… con la consecuente impresión en el físico (es decir llevó su primera herida universitaria; aunque ligera). La caída no fue nada aparatosa, pero lo que duele no es el golpe…. sino que por casualidad Juancho había enviado su cámara y pues bueno… allí se dejo la constancia... jejeje. A pesar de la ligera herida en la rodilla, no hay amilanamientos… seguimos rumbo al mechurrio… con determinación impresionante supera sin inconvenientes las dificultades y los desniveles de la ruta hasta llegar a la antena de DIGITEL y la planta de gas… la muchacha esta bien entrenada… además de capacitada… parece veterana de mil batallas. Llega el momento de la bajada al chichorro y la siguiente subida por la vía del PINO EROTICO... (donde se deja nueva constancia y la modelo posa adecuadamente junto a el.. jajaja)… Ya no queda nada hasta el mechurrio, solo una subida corta con algunas cárcavas, las cuales le infundieron terror a nuestra novel integrante y ZAAASSS…. pero en esta oportunidad si es con todas las de la Ley; tanto que salto de mi bicicleta para acudir en su ayuda, dado que aun estaba atada a la bici por el clip. El golpe fue feo, mas no grave (tanto que se me olvidó tomar la foto), la bicicleta y Ana se confunden en un solo amasijo… el cuadro clínico presentado: un fuerte golpe a nivel del pecho, contusiones superficiales ligeras generalizadas y un orgullo a nivel del subsuelo… jejeje (falto la foto…). Se levanta pese a los inconvenientes y corona con el ascenso al mechurrio (ese si quedo registrado, junto con las heridas de guerra respectivas).

Al retorno, luego de bajar del mechurrio por el tramo fácil, acometemos la subida a la planta de gas… las carcavas nuevamente hacen su estrago, pero esta vez precedido de un “me voy a caer… me voy a caer... me voy a caer”. Esta tercera caída es de comiquita, pues simplemente se quedo si fuelle y más que caer se recostó al cerrito, justo antes de llegar al asfalto de la planta. El resto de la bajada ocurre sin inconvenientes dada la alta precaución por el estado climático, el cual no cede desde que salimos (tendrá que ver algo Ana María… dos salidas con ella, dos palos de agua… jijiji… como que tiene una nubecita como la de aquel famoso personaje de los picapiedras de suerte oscura jajaja).


REQUIEM PARA DOS BIC
ICLETAS...

El domingo pasado solo tres de los integrantes nos presentamos para la habitual rodada de los domingos. De Juancho sabíamos su inconveniente por el daño presentado por su bici… además del resquemor expresado por su señora esposa, el día de la reunión en las canchas, ante la posibilidad de ser utilizada su bici jejeje… (va siendo hora que retorne a la actividad Señora de Isea… jejeje); pondremos un cartelito buscando niñera pues el otro embarcador (José Antonio) tampoco esta subiendo, por lo que el valioso apoyo de Marilú no esta siendo negado... jejejeje.

El resto del team?... pues parece que el clima los ahuyentó… jejeje.

Gianni, Dianita y este servidor nos envalentonamos y salimos a rodar. El clima parece haberse dado cuenta que Ana María arrugó y nos trato super-benévolamente; es decir nubladito, fresco y con poca brisa fría. Sin embargo una nueva baja sensible ocurrió. En el tramo de la subida hacia el tapón de la represa hizo su sensible fallecimiento el sistema de cambios de LA PULPITA… paz a sus restos… Los intentos de arreglo para traerla a la vida, esta vez sin lluvia, fueron infructuosos; al igual que la vez anterior con la de Juancho. Otro integrante abandona la subida a la montaña con cara de frustración; pese a que en ese caso estuvimos dispuestos a abandonar todos por ser jevita… más aún siendo la señora de Gianni… jejeje. Nos insiste que subamos y se queda viendo el juego de SoftBall; mientras nos castigamos con furia en la subida y bajada hacia el mechurrio.